El viernes 26 de febrero el diario ABC publicó un artículo titulado “Un llamamiento a la confianza”, firmado por Javier Gómez Navarro, Guillermo de la Dehesa, Antonio Garrigues y Miguel Roca, como portavoces de la recientemente creada Fundación Confianza.
Parece que una serie de profesionales y empresarios, aglutinados en torno al Consejo Superior de Cámaras, trata, por medio de una campaña de comunicación y publicidad -que incluye la página web www.estosololoarreglamosentretodos.org – “de frenar la sangría de desconfianza que está inundando nuestro país”. Según dicen, “es una llamada a la sociedad civil para recuperar la confianza perdida; una llamada de todos y para todos, para conseguir una actitud positiva que nos ayude a salir de la crisis”.
Como ciudadano y empresario que forma parte de la sociedad civil, aprecio el seguramente bien intencionado interés de una serie de empresarios para que tratemos de recuperar la confianza de la crisis económica por la que estamos atravesando.
Esto, a pesar de que buena parte de las personas que aparecen en el anuncio promocional son afines al gobierno y que ya desde varios medios se ha puesto de manifiesto que se trata de una campaña para intentar lavar la cara al maltrecho presidente Zapatero y a su gobierno, que no están precisamente dando muestras de ser capaces de inspirar confianza ni dentro ni fuera ni de liderar la salida de la cada vez más profunda crisis económica que nos aflige.
La pregunta que seguramente nos hacemos muchos es obvia: ¿podemos recuperar una confianza, gravemente deteriorada, si no nos merecen crédito ni confianza aquellos que deben inspirárnosla?
Todos sabemos que la confianza es algo muy frágil que se rompe con facilidad y que, una vez rota, difícilmente se puede reparar. En la situación actual, gestionando la dirección de nuestro país el equipo que lo está haciendo, ¿podemos recuperar la confianza para muchos perdida?
Me temo que no, porque además el “equipo gestor del país”, quien debería inspirarnos la confianza, mantiene -erre que erre- que ellos, en exclusiva, tienen la fórmula de superar la crisis (que no parece ser otra que mejore la situación económica mundial) y que quienes no se unan a su propuesta simplemente “no están arrimando el hombro”.
Mientras persistan nuestros gobernantes en intentar imponernos sus superficiales medidas económicas y no pactarlas y consensuarlas con los demás partidos y grupos sociales no conseguirán que la sociedad civil tenga confianza. Gray Stevens decía que la confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas la preguntas.
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